Las
magníficas obras de arte conservadas en este museo se encuentran
dentro de la propia casa y en el ambiente que constituyó en su
día el microcosmos de la familia Lázaro y sirvieron de
escenario para las tertulias literarias y artísticas de un significativo
grupo de españoles de principios de siglo.
El
edificio es parte importante de este museo y desvela algunos matices
sobre los gustos y preferencias estéticas de sus promotores,
quienes siguieron de cerca el proceso constructivo del mismo. El proyecto
fue encargado a José Urioste en 1903 y fue reformado por los
arquitectos Joaquín Kramer y Francisco Borrás, siguiendo
precisas indicaciones de Don José Lázaro. Así,
de acuerdo con la moda preponderante, Lázaro elige el estilo
neorrenacentista para la construcción del edificio e incorpora
al mismo elementos clasicistas tomados de Ventura Rodríguez.